Localización - Contacto - Login

Evangelio 16 de Diciembre

Enregistrer au format PDF |Enviar la referencia de este documento por email title= enviar por email

BMP - 147.7 KB

Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,23-27):

En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?» Jesús les replicó: «Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?» Ellos se pusieron a deliberar: «Si decimos "del cielo", nos dirá: "¿Por qué no le habéis creído?" Si le decimos "de los hombres", tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta.» Y respondieron a Jesús: «No sabemos.» Él, por su parte, les dijo: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»

Comentario

Para creer “lo más” hay que creer antes “lo menos” ¿Por qué habrá gente que no cree? ¿Por qué habrá personas que antes de preguntarse qué han de hacer, se cuestionan porqué los otros hacen lo que hacen? Todo va muy unido. El egoismo cierra las puertas a la fe. Veámos en el Evangelio de hoy. Quienes tienen autoridad le preguntan a Jesús con qué autoridad hace lo que hace. Los Sumos Sacerdotes, los Ancianos, cuestionan la autoridad de Jesús. El motivo ciertamente era muy serio: Jesús había tomado posesión del Templo, expulsando a los vendedores, paralizando el culto y denunciando haber convertido la casa de Dios en cueva de bandidos. Las autoridades le preguntan entonces porqué ha actuado así. Jesús no responde. Su contrarréplica consiste en preguntarles a su vez si el bautismo de Juan era cosa de Dios o no. Les pregunta porqué no creyeron en la actuación de Dios en Juan el Bautista. Es como decir: si no creísteis en Juan, mucho menos vais a creer en mí. La respuesta de los Sumos Sacerdotes y los Ancianos a la pregunta de Jesús es muy diplomática: ¡no quieren cogerse las manos! Por eso, responden sin implicarse en nada: ¡no sabemos! Entonces Jesús, renuncia a darles a entender el sentido profundo de lo que ha hecho. Hay personas totalmente incapacitadas para entender lo que Dios quiere, para discernir su voluntad. Cuando en lugar de preguntarnos ¿qué he de hacer yo? preguntamos a los demás porqué hacen lo que hacen, cuando en lugar de meternos con nuestra propia vida, nos metemos con la vida de los demás… es entonces cuando nos volvemos incapaces de entender lo que Dios quiere. ¡Hágase tu voluntad, Padre! Es nuestra oración diaria. Qué importante es tener lo ojos abiertos y la sensibilidad dispuesta para entender y comprometernos con las cosas de Dios. Por otra parte, el camino para llegar a la Gran Fe, es demostrar la fe en las cosas pequeñas. Para creer en Jesús que es lo más, es preciso creer antes en Juan, que es lo menos.


Agenda
« septiembre de 2017 »
L M M J V S D
28 29 30 31 1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 1
Pr�ximamente...